Uno de los problemas de salud infantil más comunes es la sordera, y si bien su diagnóstico es difícil de determinar a edad temprana, existe una serie de señales que pueden ser detectadas para hacer un diagnóstico oportuno. Se recomienda a los padres hacer una evaluación del comportamiento de los bebés, durante los primeros meses. Estimular sus sentidos es la mejor manera de determinar algún trastorno que pueda estar oculto.

Entre los 3 y 5 meses los bebés reaccionan ante los ruidos en general, y por lo general giran su cabeza hacia la fuente. A partir de los 6 meses, los bebés buscan con la cabeza el origen de los sonidos, incluso pueden girar el cuerpo completo.

Se sabe que hay niños con sordera prematura que no presentan ningún síntoma hasta los 2 años. La consecuencia más evidente es, por ejemplo, un retraso en el aprendizaje del lenguaje. Si no se trata la sordera oportunamente, el caso se complica más adelante. Por eso es importante poner atención a cualquier comportamiento extraño o sospecha en cuanto a sus reacciones auditivas.  

A continuación, enlistamos una serie de síntomas y comportamientos a tomar en cuenta:

  • El bebé no reacciona a sonidos fuertes cercanos
  • Percibe el sonido, pero no busca de donde proviene
  • Súbitamente deja de balbucear o experimentar sonidos con la boca
  • No reacciona con la voz de los padres o de quien lo tiene en brazos
  • Su habla no progresa y es incomprensible